Mis inicios en el maravilloso mundo de la costura.

 

Con el embarazo de mi hija mayor, aparte de hambre y sueño, me entraron unas ganas tremendas de aprender a coser.

De siempre había visto a mi madre y a mis abuelas liadas con alguna labor pero no fue hasta ese momento que sentí la llamada de la costura.

Me compré la máquina Silvercrest de Lidl y muy ilusionada me dispuse a hacer mi primer proyecto costuril: “colocar un bies en el filo de una toalla”.

Pues bien, no conseguí ni enhebrar la máquina, no había forma de que cosiese, se metían hilos por todas partes… Un infierno vamos.

Lo primero que hice fue echarle la culpa a la máquina. Qué si estaba estropeada, que si me tenía que haber gastado un poco más y haber comprado algo decente… Excusas varias.

Fue mi esposo (estoy casada en negro), que aprovechando que teníamos la máquina en casa, la sacó e hizo un toldo para la terraza.

Oye, que se puso con las instrucciones (yo ni las había mirado) y en cinco minutos la máquina cosía perfectamente.

 

 

A la semana siguiente compró polipiel y cosió una funda para nuestra cama. Tenemos el modelo Grimmen de IKEA (ya descatalogado) que traía una funda verde muy feilla y calurosa.

Aquí ya si que me dije… Antonia, esto no va a ser cosa de la máquina así que cogí las instrucciones, me armé de paciencia y empecé a coser.

Desde entonces no he parado.

 

mis inicios en la costura tras el embarazo de mi hija mayor.

 

Coser es adictivo y una vez que le pillas el tranquillo es imposible parar.

Se aprende muy rápido y aunque al principio todo parece un mundo, la realidad es que con un poco de paciencia enseguida se empieza a avanzar.

Yo sigo aprendiendo día a día, cada patrón es un reto para mi. Aprendo a base de equivocarme, a veces me salen auténticas chapuzas pero ahora no desisto.

Reconozco que este mundillo me ha vuelto loca, pero bendita locura.

Quiero vivir cosiendo y enseñando a coser a quien quiera aprender conmigo 😀

Una cosa…

No creas que mi esposo es tipo Antonio de Maestros de la Costura, que hace ropa a su mujer y su niño, nooo. Desde la funda de la cama no ha tocado la máquina, jajja.

Ahora creo que va a hacer un remiendo a una tienda de campaña que ha comprado muy barata de segunda mano (traía un pequeño gran agujero). Ya te contaré…

Y tú…

¿Por qué empezaste a coser?

Cuéntame, cuéntame…

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Categorías: vida cotidiana

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